Washington | Cortinillas Euro Kids Festival | PDA Films

Antes de las Navidades mi compañera de proyecto Natalia Pérez y un servidor, fuimos a Washington a realizar un pequeño taller en la escuela pública situada en uno de los barrios con más inmigración salvadoreña y en general centroamericana del DC.

El taller lo realizamos en una modesta escuela pública, Powell Elementary School, ubicada en esta misma zona (Columbia Heights) donde la mayoría de estudiantes son estadounidenses hijos de inmigrantes. Casi todos van a esta escuela y les costaba mucho hablar castellano. En la escuela estaba todo tan apretado que habían tenido que habilitar unos barracones. Nadie podía imaginar un colegio así a cuatro kilómetros de la Casa Blanca. De hecho el aula que nos asignaron para hacer el taller con los 20 niños, era una caja de zapatos prefabricada de pladul donde nuestro ejercito de liliputienses champiñones hacían cositas muy chulas, gracias en parte a su brillante profesor de manualidades, un gigante de color que parecía un entrañable jugador de los globetrotters, retirado y reciclado para la docencia en el arte del pinta y colorea. Todo muy entrañable.

Cuando llegamos nos encontramos que el profesor les enseñaba Picasso y su universo cubista. Nosotros aprovechamos la coyuntura y les propusimos a los chicos que dibujaran varias cositas características del pintor: La guitarra, la cebra y un retrato del propio Picasso. Luego, esos dibujos los reproduciríamos en varias caras de unas cajas de cartón en forma de cubos que se animarían como si fueran puzzles de pocas piezas para niños de preescolar.

La idea era que esos cubos y los chicos interactuaran en un mismo escenario, convirtiéndose ambos en objetos animados, técnica que se conoce como Pixilación.

Nos costó mucho conseguir hacer un escenario en esa aula, pero, con un poco de paciencia, logramos colgar una cámara en el techo y hacer una vista cenital donde pasaría la acción del chico llevando la maleta mágica de cartón que llevé de España, cortesía de mi abuelo.

Esa sería la cortinilla más trabajosa que realizamos. Quedaban otras dos cortinillas, más sencillas, pero no menos graciosas, una en la que se mezclaría el universo de Van Gogh con el mundo de unos pelícanos que bailarían flamenco con sus elegantes patotas y una tercera y última en la que los niños dibujarían -a su maravillosa bola- unas tiras de Praxinoscopio.

Como siempre en el apartado técnico contamos con la inefable ayuda del gran Rafa García y Juan Pablo Lozano que dan cuerpo y alma a cada postproducción que realiza PDA desde nuestro corto Los hijos del Ayllu.

Esperamos que os gusten estas tres cortinillas.

 

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